En un momento de El caracol dorado, Nicolás se encuentra con un balsero que le dice lo siguiente:

El silencio es muy importante para escuchar a la vida. ¿Qué me quiere decir la vida con lo que me está sucediendo? ¿Qué tengo que aprender aún? ¿Por qué me está sucediendo esto en este preciso momento? Para poder hacerte estas preguntas y poderlas responder, tu mente deberá estar en calma como este río.

A través de esta conversación, el joven viajero aprende que el silencio es el paso previo imprescindible a aprender cualquier cosa. El barquero le explica:

—Si quieres disfrutar la naturaleza, escúchala. Si quieres entender al otro, escúchalo. Si quieres vivir en paz, escucha a Dios.

Esto mismo se aplica a nuestras relaciones con los demás. Cuanto más escuchamos, mejor entendemos, tal como expone el hombre de la balsa:

Si aprendes a escuchar el ego de los hombres, no lo que son, sino lo que creen que son, podrás entenderlos y ayudarles mejor.