“Es un libro autobiográfico”

El equipo de The Little Family, un blog especializado en yoga y estilo de vida, entrevistó a Mario Reyes, con estos resultados. ¡Esperemos que os guste!

Un accidente de coche con muy mal pronóstico es el punto de partida de Las tres cosas que te quedan por hacer, una fábula moderna que nos invita a reflexionar sobre si estamos viviendo realmente la vida que queremos. 

Germán, el protagonista, sufre un grave accidente de tráfico que le lleva a la Otra Vida, un lugar donde le proyectan, sin anuncios y en sesión privada, la película de su vida. No le gusta nada lo que ve así que decide rebobinar, corregir y filmar una cinta mejor. Para hacerlo contará con la ayuda de Nicolás, el director de Proyecto de vida y alter ego del autor del libro, Mario Reyes.

Reyes, psicoterapeuta y coach, parte de su experiencia personal para compartir con el lector el contenido de sus talleres sobre Proyecto de vida. Su objetivo: ayudar a las personas a elegir la vida que desean tras dar respuesta a tres preguntas esenciales: ¿quién soy?, ¿dónde estoy? y ¿adónde voy?.

—¿Hay algo de ti en la historia que cuentas?

¡Mucho! Germán, el protagonista, es el Mario de los 30 a 50 años. A los 30 me pregunté: ¿Mario, qué quieres hacer en la vida? La respuesta me llevó a focalizar la vida en mi sueño: ser empresario, ganar dinero y reconocimiento social. Lo logré y me di cuenta que no era mi sueño, sino el de mi padre y el de las expectativas de la sociedad: si tienes eres. Y mientras cumplía con ellas no había soñado los roles más importantes de mi vida: ser hijo, pareja y padre.

A partir de los 50 entré en el vacío de un proyecto cumplido. ¿Si soñé aquello y lo logré, porque no soñar a Mario en todos los roles de la vida?, me dije. La respuesta me hizo convertirme en Nicolás, el personaje que el libro guía al protagonista hacia una nueva vida.

—¿Qué tres cosas le quedan por hacer a Mario Reyes?

Las tres que aparecen en el libro son personales: convertirme en el mejor padre posible, tener una pareja sana y limpia, y crear una fundación para ayudar a encontrar el sentido de la vida. Las dos primeras las conseguí, la tercera está en camino. Es lo que me queda por hacer.

—¿Cuáles son las principales enseñanzas de tus talleres de Proyecto de Vida?

La principal es encontrar un sentido existencial en esta vida y adecuarlo a cada uno de nuestros roles: hijo, padre, pareja, trabajo, economía, ocio… También trabajamos la renovación de las creencias que nos han hecho llegar hasta aquí, cómo adecuar la vida a los nuevos valores y cómo llegar a convertirte en una persona coherente en tus actos.

En definitiva, reinventarte en lo que sientes que quieres ser dentro de X tiempo a partir de la respuesta a la pregunta: ¿ A dónde voy? Porque como bien decía Sócrates, si no sabes a dónde vas, ningún viento te será favorable.

—Y a los que quieren saber hacia dónde van pero no saben cómo hacerlo, ¿qué les dirías?

Todos tenemos el derecho a elegir nuestra vida, de eso hay que ser consciente. Pero hay preguntas básicas a las que nos da miedo contestar:

¿a qué he venido a esta vida?

¿para qué estoy aquí?

¿cómo quiero ser recordado por mis padres, hijos, amigos, pareja?

Sin estas respuestas, la vida seguirá igual el próximo año, y el otro, y el otro…