Quien fuera primer ministro en los tiempos más convulsos del Reino Unido, en aquel momento Tony Blair, decía que “El arte del liderazgo es decir no, decir sí es muy fácil.”

A todos nos cuesta decir no, porque tememos perder el aprecio del otro, ofender a un amigo, a un jefe, a una pareja. Sin embargo, al decir “Sí” a algo que realmente no deseamos hacer nos estamos diciendo “No” a nosotros mismos.

¿Hay alguna manera de decir “No” sin que el otro se sienta rechazado?

Por supuesto que la hay. El secreto está en añadir siempre “En este momento”. Es muy distinto contestar a una petición con un “No” tajante a hacerlo así: “En este momento no puedo, porque…, pero…”

El “porque” informa al otro de nuestra situación. Y después de ese “pero” podemos fijar un momento más oportuno para atender esa petición, o incluso derivarla a otra persona que pueda ocuparse de ella.

“En este momento no puedo, porque estoy ocupado en un trabajo muy urgente, pero puedes consultar a esta otra persona, que quizás sí tenga tiempo.”

Si el “No” se explica y se pone en contexto, deja de ser tajante y agresivo. Un “No” bien dicho no separa, une, porque transmitimos al otro nuestra situación de forma cercana, auténtica y verdadera.

De este modo, un “No” a algo se transforma en un “Sí” a la amistad.