¿Eres consciente de que toda causa tiene tu efecto, incluyendo cada uno de tus actos? ¿Y qué el resultado será positivo o negativo, dependiendo de cómo actúes?

Muchas personas tienden a echar las culpas a los demás, a la suerte, al mundo, a cualquier cosa que esté fuera de ellas. Pero la realidad es que cada ser humano es constructor de su destino, y aquello que construye también proyecta sombra sobre el de los demás.

Se dice que existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan jamás:

  • Una piedra después de haber sido lanzada.
  • Una palabra después de haber sido proferida.
  • Una oportunidad después de haberse perdido.
  • El tiempo después de haber pasado.

La enseñanza está clara: antes de hablar y hacer, mide las consecuencias de tus actos. Solo así tendrás control sobre tu karma en esta misma vida.